Nadando a contracorriente

Dentro del río
Donde yo misma
Y por voluntad
Me he metido

A pescar
A ser presa y depredador
Salmón
De mar
Subiendo un río
Tratando de definir
Un objetivo 

Creer en imposibles
Y lucharla hasta la muerte
Por amor
Propio y ajeno

Buscar afuera
Y no encontrarse dentro
Un lugar dónde aferrarse
Anclarse al movimiento

Lograr enfocarse
Sin llegar a cabeza dura
Conservar la niñez
en un crecimiento abrupto

Dicen que ser adulto
es pintar sin salirse por fuera
Crear un trazo
un dibujo
seguir una línea

¿Pero qué línea se sigue cuando el folio está en blanco?

Y es que ahora toca dirigir la veleta
pero amoldarse al viento

Con todo el miedo a equivocarse
Y nuestro niño interior acurrucado en un rincón
Corazón tripa y corazón
Exigen ingredientes
para una receta solución

Es entonces cuando 
Los amigos
Los abrazos
Y el vino
Salen a la función


Qué gran combinación
La melancolía no es buena amiga. 

Amarga como el café, delicada como un vino añejo. 
Sopor para hoy, resaca como tarea pendiente para mañana. Los melancólicos son unos verdaderos artistas cuando se trata de morir de pena. Pero en eso consiste, ¿no es cierto?.
En morir y renacer tantas veces que perdamos la cuenta. Como un gato con veintiocho vidas.


Mátame de amor hoy y renaceré mañana. Así de majestuosa y brillante es la vida.


Una vez

Una vez conocí a un hombre
Que hacía los sueños palpables
Los creaba en su estudio
A puro golpe
Y con un toque de dulce de leche

A veces los pedaleaba
Otras los conducía
Pero nunca les daba la espalda

Al principio solo eran ideas
Bocetos sucios en papel
Esbozados con trozos de letra
Solo legible para él

Es cierto que construir sueños era un laborioso trabajo
Requería un esfuerzo diario
Mucho mimo
Un poco de explosión creativa
Algunas horas de más robadas a la cama

Pero conforme pasaba el tiempo
Y la confianza se asentaba
Pasaba como con la naturaleza
Que dentro de su caos organizado
De su silencioso ruido
Las ideas germinaban
Y el árbol florecía

En un momento
Y en medio de un salón
Con escobas
Un par de cables
Y un toque de imaginación
Te construía una casa
(y me da igual que esto no rime)

Hacía emerger las paredes
El tejado
Un pequeño baño
Un bidet violento
Un lavabo en soledad
Armarios guardatodo 
(Aunque aún le faltase el "todo" que guardar)
Y hasta alguna puerta de más          

De pronto los Andes se asomaban por la ventana
El viento se colaba por las rendijas
El carancho robaba los restos de asado de ayer
Y había arroz recién hecho en la cocina

 Porque
¿Cuántos clavos hacen falta para construir un sueño?
¿Cuántas estrellas se necesitan para llenar el firmamento?

Qué más da cuantos clavos hagan falta
Si el que cuenta es el primero
Ese que da comienzo
Al final de esas ansias
Por comerse el mundo


Vamos a querernos.

Vamos a querernos.
Porque sino tú, quién sino.

Vamos a querernos. 
Mímate.
Súmate.
Se acabaron los miedos. 

Se acabaron las miradas evasivas.

Llénate.
Empápate. 
Embriágate de ilusión. 
Canta.
Quiérete.

El mundo por fin, 
es tuyo.
Sin altibajos.


Agárrate que nos vamos.


Para todos los que aún dudan en marchar

Fue a 8000 metros de altura cuando realmente me di cuenta de lo feliz que era. Estaba a punto de comenzar otra gran aventura. posiblemente una de las más auténticas, locas y relevantes.

No pude evitar llorar de emoción mientras volábamos sobre las nubes de oveja que cubrían Gran Capital.

Pocas veces he sentido una sensación tan fuerte y hermosa.

Escalada en Maune, EUA. Encontrado en flickr.com
Fue un sentimiento totalmente desnudo y libre. Una pasión que latía desde el corazón y que burbujeaba por las venas sin perder el equilibrio, ni la cabeza (si es que este plan tuvo cabeza en algún momento).

Me volvía a ir a ninguna parte, pero todo era diferente esta vez. No me marchaba realmente.


Ahora me dirigía un dedo invisible, firme y seguro como una roca. Algo dentro de mí tenía la certeza de que todo iba a salir bien. Todos lo sabíamos. Pues cuando deseas algo con toda el alma y te empeñas en ello, los astros acaban confabulando a tu favor.
Es el problema propio de los soñadores, que no nos conformamos con poco.

De todas formas a esas alturas no había posibilidades para el fracaso, pues todo el viaje había sido ya un éxito.

Y tenía un arma secreta: mi empecinamiento, mi locura y mi convicción por fin estaban alineadas con mi corazón. Con lo que a la receta solo le hacía falta una pizca de buena suerte para convertirla en pura magia.

Realmente resultó en una fórmula certera; pues con ella pude convertir en posibles las locuras más improbables y fui* capaz de todo. Transformé mis miedos en aventuras e hice de mis debilidades, mis fortalezas.

Parque nacional Torres del Payne. Encontrado en flickr.com

Con ella llegué a sitios donde la naturaleza ensordece los sentidos, como si quisiera gritarnos que sigue viva, que está presente detrás de esos rascacielos que recortan el sol.
¿Me crees si te digo que los soplos de ballena a veces son más altos que los edificios?, ¿y si te digo que hay ríos tan anchos que es imposible ver la otra orilla?.

Gracias a ella he recordado que los mejores museos siguen siendo a cielo abierto. Y que hay lugares donde los arcoiris tienen más colores, las lunas son naranjas y los atardeceres impresionistas.

Me he dormido varias veces intentando contar todas las estrellas que del firmamento. La Vía Láctea se convirtió en la madre que me arropaba.

Villa la Angostura, Argentina. Encontrado en flickr.com

He visto árboles robándole terreno al asfalto y a la lluvia arrasando con carreteras enteras.

Sentí la sutileza del viento para corretear con los veleros y las nubes, pero también su furia arrancando árboles milenarios de raíz.

Compartí un pedacito de playa con caballos salvajes, visité volcanes invisibles, acantilados cortados por las nubes, edificios comidos por las zarzas. Helechos de varios metros. Jóvenes sexagenarios.

Con esta receta vi nevar en verano y disfruté de mangas cortas en otoño. E incluso llegó al nivel de magia cuando me permitió pasar, sin tiempo ni ticket, varias fronteras.


Sunset in Villa La angostura, Argentina. Encontrado en flickr.com

Dejé de ser espectador para ser actor principal. Mi vida iba donde yo quería, era* una soñadora con un plan y un poquito de miedo, que solo puede hacer las cosas más interesantes.

Porque los soñadores -que no ilusos, los ilusos son soñadores sin plan- siempre encuentran la forma de lograr su objetivo. No pueden fracasar, solo aprender del fallo y seguir intentándolo. Porque no pueden ser perdedores, si nunca se dan por vencidos.


* y soy




Tipeo vital

Vértigo, 
la marea chocando

Fuego en la garganta
Piernas de piedra. Mente con alas. Manos atadas

Reloj adelantado
Estrés. Dudas. Camino. Individualizado dentro de un grupo

No hay tiempo organizado

 Pensamientos alborotados

Lluvia. Trabajo. Música, tambores que hacen vibrar el alma

Luz que brota a borbotones
Explosión de vida
Caudal controlado por presa
Salmón a contracorriente

 Agradecimiento

Águila con alas de papel

Despedidas. Emociones. Encuentro. Dudas

Ladridos

Miedo

Vuelo y caída

 Pasión

Gravedad

 Deseos. Desconfianza. Querer confiar en el enemigo


Globos anclados a tierra
 Esfuerzo

Azar

.





Los abrazos son la mejor manera de demostrar, cuánto se ha echado de menos.